Horario partido.
Camino por el Gótico mirando las sombras que se desdoblan en penumbras a la luz de las farolas y las puertas abiertas de los comercios, de los bares... pero se me escapan.
Camino por el Borne y no llego a ningún sitio, me cruzo con la gente que también camina, a veces en mi misma dirección, a veces contra mi y otras, cruzándose, poniendo en peligro mis pensamientos. Intento saber lo que piensan, saber de donde vienen sus prisas, si buscan algún lugar, si tienen objetivos concretos... pero se me escapa, unas decenas, unos cientos, demasiadas posibilidades y poca fe... pienso en cuando perdí la fe y en el tiempo que pasó hasta que aposté por ser feliz.

Camino por Ciutat Vella, me detengo a observar ahora que parece que nadie me observa. Soy un vendedor ambulante de ideas, pero el negocio no va bien, no hay demanda, parece que las decenas y los cientos también pueden hacer lo que yo y la verdad es que nunca supe venderme. no pienso en soluciones, no pienso en aciertos, solo se que el problema no es el precio.
Camino por El Raval, busco una actividad que me de más beneficio, pero acabo descubriendo que prefiero perderme, hacerme el mudo y seguir sin buscar, solo necesito que pase el tiempo, no voy a ningún sitio, no busco nada, solo necesito que pase el tiempo... y que no llueva mucho, solo necesito un día más de sequía pero las gotas golpean en el suelo y forman mil ríos de los colores de las luces artificiales...y se me escapan. Pienso en que podría chapotear, pero lo desestimo, prefiero caminar.

Camino por Gracia, no he de levantar la vista para saber donde estoy, pienso que podría trabajar en el cementerio de los desheredados, pero lo desestimo, tampoco parece un negocio muy rentable y además, prefiero a la gente viva y caminando. Posiblemente nos hayamos cruzado un par de veces, seguramente no nos hayamos dado cuenta.
El tío Bob 2007.
Autobuses amarillos
Apenas cuatro obviedades y un chiste sobre la hora en Canarias cuando vi reflejada a la conductora en los cristales, acercándose. Antes de eso miraste tu móvil, igual al mío y te hiciste un cigarro de liar, como los míos. Después subimos al autobús, ibas delante y fuiste a sentarte en mi sitio habitual, el de todas mis noches. me dedicaste una sonrisa con forma de llave pero aun así pasé de largo y me senté en el otro lado una fila más atrás pensando que había logrado hacer un dribling al destino.

Ya con todas las puertas cerradas me concentré en la lectura, hasta que llegó tu parada, te vi bajar y vi a mi sombra adherida a tus pies diciéndome adiós mientras te veía enfilar el camino a tu portal desde la ventanilla. Sobre tu asiento quedó tu sombra, mirándome tímida, luego llegó mi parada y no pude más que levantarme y bajar, como todas las noches... y no supe más.
El tío Bob 2007.
Espero sepan disculparme
Son tantas las veces en que nos emocionamos con historias ajenas, que cuesta retomar el sentido a la vida en el lugar en que lo habíamos dejado. A veces nos da por perseguir a las emociones de las historias que no nos pertenecen, buscando reflejos a realidades que no se contemplan, es por eso que espero sepan disculparme si he faltado a algunas citas, nunca fui muy puntual, nunca me gustó que nadie espere nada, es y ha sido siempre mi refugio para no decepcionar así como la constatación de que es poco menos que lo único que hago.
Tengo grandes complejos, algunos tan poco exclusivos que lamento mis carencias en los que a la originalidad se refiere. Me siento la oveja negra y no soy mas que uno más en un rebaño de bóvidos en escala de grises. Y es que el gris es un gran color defenestrado por la sociedad. Mierda de sociedad por otro lado, pero hoy no quiero hablar de nuestros lamentables logros sociales, ni tampoco quiero hablar de mi, pero supongo que no puedo evitarlo. Hay algo en común entre esos dos aspectos, una complejidad estúpida que no responde a la lógica.
No obstante, les decía, espero sepan perdonarme que me dirija a ustedes así, tratándoles de usted, pero siempre me hizo gracia. Espero no les importe que no crea en el concepto “diario”. Me gustaría que pudiesen entender que la percepción del tiempo y el espacio que tengo es absurdo. Que no entiendo porque dejé de ser un niño, si nunca me lo propuse, me gustaría ser un niño repelente que tratase de usted a sus semejantes y a los que no lo son tanto. Espero sepan disculparme por hacer uso de la mirada periférica, a veces creo que es un don, otras veces no creo en nada, sepan disculparme esto también. Me han educado para creer y cuando me asaltan las dudas a este respecto, me siento en el vacío. Vamos a hablar del vacío, ¿Qué hay de malo en el vacío? Yo no lo se, supongo que algunos creen que lo malo del vacío es caer, caer al vacío... pero solo es malo si no llevas paracaídas, dirán otros...los más osados aducen que lo malo es que el vacío tenga límites, si el vacío no tiene límites, es decir, si no hay, por ejemplo, un suelo ¿cuál es el problema? Y así podríamos seguir divagando sobre la ley de la gravedad, la gravedad del vacío, atmósferas o sobre la capacidad de salirse del vacío de la misma manera que se cae en el.
Conclusión: Todo es relativo mientras no haya golpes o todo golpe es relativo mientras no sea percibido o toda percepción es relativa mientras podamos sentirla. Bastante me ha costado llegar hasta aquí, como para que además esperen que acabe esto de una manera coherente...
Bienvenidos a una nueva temporada de confusión, bienvenidos a los minutos de la basura, los buenos han hecho su trabajo, pero no todos obtuvieron resultados.
El tío Bob. 2007.
La perseguí hasta el catre. Cap. 3.
La perseguí hasta el catre, aun así escapó viva la joia. Todo comenzó en el "Vivaldi", donde me disponía a disfrutar de un concierto de un artista de fama internacional, al cual, además conocía personalmente. Como anécdota diré que actuaba una chica, cantautora ella, no recuerdo el nombre...hasta aquí el modo evasivo, ¡que carajo...claro que me acuerdo...ella es la protagonista de todo esto! En fin, que a pesar de la no muy destacable primera impresión viéndola sobre el escenario con su guitarrita, la cual no expondré, no sea que esto llegue a sus manos y tenga que dar explicaciones, por suerte con el pasar de las canciones cambió, podríamos decir, radicalmente. Aprovecho la ocasión para decirles que los anuncios de colonia son todos mentira, porque desde luego y gracias a Dios, la primera impresión no es la que queda y yo por supuesto, siguiendo mi modus operandi no me había puesto nada que pueda camuflar el olor de mis feromonas, a pesar de que está demostrado que deben oler a rancio, porque no se arriman ni las de pago, dicho esto dejen de soñar que aparecerá una tipa en moto con las tetas embutidas en una chaqueta de cuero, con la cremallera a punto de frío, por que como ya dije, es todo mentira. Bien, siguiendo con el concierto, evidentemente se respiraba pasión entre la artista y el espectador, entre todos los espectadores, pero especialmente con uno, que extrañamente era yo. Una vez acabada su actuación, restaba la de el artista que me había, inicialmente, arrastrado hasta allí, como ahí, pasión hubo poca, obviaremos esa parte. Tras ambos recitales me personé frente a la joven con el ánimo alevósico (gracias Batanero por la frase) de hacerme notar, y a fe que lo conseguí. Desde el principio daba la impresión de estar rendida a mis pies, y yo, no pude más que aprovechar la circunstancia, porque ¿cuántas veces había pasado algo así en mi vida? (no respondan, era una pregunta retórica). Bueno, pues tras unas cervezas, unos cumplidos y algún que otro gesto para mi archivo histórico general, me dijo que se tenía que ir...raudo cual antílope que se mofa de su presunto captor, me ofrecí a acompañarla y cual sería mi sorpresa al oir un “vale, así seguimos hablando” que por unos instantes hizo evidenciar lo frágil de mi supuesta entereza. Seamos serios, no hubiera apostado ni un euro danés por que algo tan poco sutil funcionase. Así que recogimos nuestras respectivas prendas de abrigo, que por cierto, vaya rasca ha hecho estos días y salimos a la calle. Si llego a saber que la prójima vivía mas allá de donde se reparte el último periódico, me lo hubiera pensado antes de ofrecerme, solo falta que espere que pague el taxi, ¡dios mío, si creí que el taxímetro iba a dar ya la vuelta a todos sus dígitos aun siendo digital! Llegamos a su casa, no diré cuanto desenbolsé al taxista, porque soy un caballero, pero diré que el tipo cuando nos bajamos colgó un cartel de fuera de servicio, y nos hizo saber ostensiblemente que ya había hecho la noche y se iba a casa a dormir. Entramos en un viejo portal, subimos por una vieja escalera hasta llegar a su puerta, yo pensaba, después de la vuelta que hemos dado, parece que estamos en el Raval, coño, a todo esto, además, yo con la guitarrita a cuestas, como un campeón, lo dicho, un caballero. Entramos al domicilio, por suerte no era desde luego la casa que hubiera esperado si siguiera aferrado a la primera impresión que como ya dije, no quedó. Lo cierto es que me gustó el pisito, ahí, con la cama bien visible desde la primera vista, para no tener que andar buscando escusas raras para llegar hasta ella. Y fue allí, sentados en la cama donde yo ya estaba gozando aun sin nuestra presencia física, donde me besó la mejilla, me dio las gracias, y me despidió. Me dijo que tenía novio y que aunque reconocía haberse sentido tentada a correr el riesgo de procrear conmigo, que durante el viaje de retorno (para ella, a mi aun me quedaba volver a mi casa, en la otra punta de la ciudad) lo había pensado seriamente y que mejor, dejar las cosas como estaban. Añadió que lo sentía mucho y agradeció todas las atenciones que había tenido para con ella. Después hablamos un rato y decidimos que lo mejor sería que me fuera. Así lo hice, cogí mi prenda de abrigo (que por cierto, vaya rasca hizo esos días) y salí sin mirar atrás. Al bajar por la vieja escalera, me crucé con un joven, la curiosidad me hizo retrasar mi salida del portal...si llamó a la puerta de ella...al final, tuve suerte y todo.
El tío Bob. 2005.
A veces pienso que soy un egoista.
Todo lo que ven de mí no es apenas un ápice de lo que en realidad atesoro, no es esto una prédica barata de esas que pueden camuflarse bajo un algo parecido a que, se mas por lo que callo, bla, bla, bla... nada parecido a esa arenga del aspirante a “ser superior” en otra de sus variantes para creerse en la cima. Mi observación puntual se refiere más bien a la cantidad de vericuetos interminables en los que puedo intentar perderme en busca de tesoros, que algunas veces encuentro y otras no, pero que siempre dejan cosas interesantes en la búsqueda propia, como una sublimación del medio sobre el fin, a no ser que el fin cumpla con los requisitos de tesoro.
No hace falta dedicar toda una vida, normalmente ni siquiera una vez al día, pero sin considerarlo una pérdida si casualmente alguna búsqueda nos lleva más de lo esperado. En mi cabeza se producen diálogos entre seres que se conocen y otros que llegan por primera vez e inventan chanzas, tanto como lamentan sucesos desgraciados y buscan esperanzas. Hay otros que hacía años que no venían y algunos que cambian sus formas, su apariencia y todo lo que pueden, pero que todos los demás saben quienes son con medio vistazo. Llegados a este punto he de decir que no pretendo que diagnostiquéis mi caso clínico ni me sugiráis atención profesional, que no os cuento nada extraño de voces que me indican el camino del mal como redención a mis desgracias, asumidas como mi tormento, quede medianamente claro.
Cuentos, historias, escenas perdidas y algunos extras más que las ediciones deluxe, melodías que no se que significan, todos los grandes clásicos y alguna que nunca escuché. Trozos, fragmentos, retazos, cuatro colores y un par de brochazos, avisos de obras, escaleras, senderos, cerraduras con llaves y llaves, aun , sin cerradura, agujeros y palas, habitaciones y grutas.
A mi solo se me ocurre contarlas muy de vez en cuando, otros pueden ser reyes del spam si se lo proponen y ninguna de las dos opciones nos hace ni mejores ni peores, aunque a los ojos de los demás, que también se han perdido alguna vez, podamos parecer quien sabe que cosa... no es mi voluntad dejar que la excusa siga mi estela, en realidad hace tiempo que me adelantó y ahí ando a ver si puedo agarrarla y así entre lo que busco, perdido en un posible laberinto sin premio, y lo demás que la vida nos aporta más allá de los poros, resulta que haciendo baremo ustedes no saben de la misa la media de todo lo que en un día a pasado por mi cabeza y me siento egoísta, ni mejor que tu ni que nadie, sólo un poco egoísta... al menos tanto como vosotros.
La perseguí hasta el catre. Cap. 2
La perseguí hasta el catre, aun así escapó viva la joia.Todo comenzó en el "Papillón", serian las 6 de la mañana, ya se que a esa hora no hay muchos bares abiertos, pero es que hay que saber buscarlos. Con demasiadas copas en el cuerpo y a ciertas horas, algunas jugadas son a la desesperada, y ese sin duda, era el caso. Conozco bien el teorema de Justerini & Brooks, eso de quitar el 0.75 de la puntuación que normalmente le darias a una chica a partir de la cuarta consumición, y si a esta aun en mi estado lamentable no le daba mas que un 7, quiere decir que habiendo pasado la docena, la chica no era mas de un 1 pelao...pero ya digo, a esas horas y en ese estado, lo mínimo es buscar un agujerillo caliente, aunque visto lo visto, mejor despertase solo, que no amarrado a una sujeta dificilmente mirable en otras circunstancias. Ese es ahora, bastante mas sereno y con el sol dándome en los ojos, mi consuelo. Podria contaros cualquier cosa, contrario a lo que realmente pasó...total, dificilmente podriais contrastar los hechos, pero lo cierto es que fue un espectáculo de patetismo sin igual. En fin, que al final, acabé en su casa, que ahora ni recuerdo donde era, porque esto lo cuento según he salido del portal, y es que no se donde coño estoy...ni siquiera veo autobuses, o una boca de metro...al menos veo matrículas como las de siempre...aparentemente no he cambiado de provincia. Pues eso, que la tipa llevaba tambien una tajada soberana, intento recordar y me parece que no era capaz ni de entender lo que me decía. Viendo el cuadro que me he encontrado al despertarme, creo que ambos nos dormimos al poco de entrar en el domicilio. Ahora al salir, ella dormía bocabajo en un sofá, demasiado vestida para suponer la existencia siquiera de un conato de sexo, yo amanecí en la moqueta, babeando, y encima ahora tengo la cara marcada de agujeritos que me noto al tacto, porque por no tener, la tia esta no tenía ni espejo en el baño. En fin, que me he pirao, que intento volver a casa, que me escuece la cara y que al menos no creo que tenga que arrepentirme de nada. De todo se aprende, supongo.
El tío Bob. 2004.
La perseguí hasta el catre. Cap. 1
Yaces a mi lado y te observo, observo el horizonte que dibuja tu cuerpo con la imprecisión de la penumbra, y me parece un paisaje de aquellos que quedarán grabados en lo más profundo de mi entendimiento. Y mientras me pierdo en ese paisaje, empiezo a recordar cada momento vivido desde el inicio hasta hace apenas unos minutos, cada sensación pasa frente al visor de mi mente recreandose, gustandose. Recuerdo como nos contorsionabamos hace apenas nada, como te me escurrias entre nuestros sudores, los mismos que ahora nos hacen estar pegados hasta que la luz rezume por algún resquicio de la ventana y me devuelva a la realidad que siempre tanto me gustó. Pero no ahora, ahora quiero disfrutar este momento como casi nunca disfruté nada, me provocaste una ira irracional, una busqueda de revanchas contra algo que no quería dañar, quizás sea tarde y lo que buscaba ni siquiera existía. Ofrecias toneladas de pasión en un envase a mi medida, tan ligero...y sin embargo no eres más que otro error de un ayer que fue mañana, tengo la sensación de que eres la equivocada, que todo esto que te digo no te importa, que debí decirselo a otra, si, debí decirselo en el mismo momento en que decidí que no le diria nada de esto, pero no, te lo estoy diciendo a ti, puta guiri de mierda, que nunca entendiste nada de lo te decía, pero a todo decias que si, tu que estabas con una proporción de alcohol en vena similar al de la fórmula de cualquier perfume barato, mientras yo que hasta que te vi estaba bajo el influjo de María, no paraba de decirte maravillas que nunca comprendiste. Y encima te has puesto a expresarte en un nuevo idioma común, roncando con el estilo de las puercas de la mejor familia de criadores de ibéricos de toda Extremadura. nunca te enteraste de nada, nunca, yo hablaba y hablaba y de vez en cuando te hacía preguntas trampa...supe que estabas en mis manos cuando me contestaste con un sentido y profundo si despues de preguntarte si eras hincha del Logroñés...concepto que dudo que sepas ni que exista. De ahí hasta la pregunta final fue puro divertimento, podría haberte tenido toda la noche diciendo disparates a cual más sin sentido, pero la verdad es que decidí aprovechar la oportunidad y lanzar la pregunta con el estilo que se presupone conocieno mi origen, te pregunte: -"¿Quieres que te ensarte por la entrepierna hasta que la fricción del profiláctico con tus labios inferiores genere olor a chamusquina?" Tu respuesta no dio lugar a la duda y nos enredamos en la más pasajera de las pasiones sin parar hasta hace apenas una hora. Siempre dudaré sobre si entendiste mi última pregunta, porque me consta que gozaste como una perra de pura raza el día que la dejan con el semental. Yo reconozco haber disfrutado el momento de una manera diferente y única, pero ahora roncas como un horco antes de la batalla, se hace de día, la luz me deja ver la realidad que normalmente me gusta tanto, y empiezas a darme asco.
El tío Bob. 2004.
4. Un ¿nuevo? amigo.
Piqué la puerta de Mariola. Nadie abrió ni pidió razón. Oí que alguien subía por la escalera y llegaba al rellano, me di la vuelta y hacia mi se dirigía un tipo, tuve una extraña sensación al verle, su forma de mirarme, en una primera impresión no me daba confianza, pero fue por muy poco tiempo, enseguida percibí una sensación de aparentemene amistosa. -¿Que tal Luis?- me dijo mientras alargaba la mano para saludarme con un apretón. -Hola- Respondí timidamente, con esa sensación de cuando reconoces a alguien como conocido, pero sin saber exactamente qien es. Me noté nervioso por unos instantes y por alguna razón le explique a aquel presunto casi conocido el porqué de mi presencia allí, como si fuera un novato currante de encuestas domiciliarias tratando de justificar ante un conserje de una comunidad de vecinos selectiva el hecho de estar allí.
- No hay nadie, yo soy el vecino de arriba, dije aun nervioso.
- Claro, dijo con naturalidad, eres Luis
Lo cierto es que al saludarme ya me llamo por mi nombre, así que me conocía, pero yo seguía sin identificarle, si bien algo en su mirada me resultaba familiar... y la voz, la voz me era muy familiar. Mientras me perdía en los conatos de recuerdos, me sentí desfallecer a la vez que veía aparecer por el descansillo a Mariola y me desmayé.
4. Un ¿nuevo? amigo.
Piqué la puerta de Mariola. Nadie abrió ni pidió razón. Oí que alguien subía por la escalera y llegaba al rellano, me di la vuelta y hacia mi se dirigía un tipo. Tuve una extraña sensación al verle, su forma de mirarme, en una primera impresión no me daba confianza, pero fue por muy poco tiempo, enseguida percibí una sensación aparentemente amistosa. -¿Que tal Luis?- me dijo mientras alargaba la mano para saludarme con un apretón. -Hola- Respondí timidamente, con esa sensación de cuando reconoces a alguien como conocido, pero sin saber exactamente qien es. Me noté nervioso por unos instantes y por alguna razón le explique a aquel presunto casi conocido el porqué de mi presencia allí, como si fuera un novato currante de encuestas domiciliarias tratando de justificar ante un conserje de una comunidad de vecinos selectiva el hecho de estar allí.
- No hay nadie, yo soy el vecino de arriba, dije notablemente nervioso.
- Claro, dijo casi efusivamente, eres Luis
Lo cierto es que al saludarme ya me llamo por mi nombre, así que me conocía, pero yo seguía sin identificarle, si bien algo en su mirada me resultaba familiar... y la voz, la voz me era muy familiar. Mientras me perdía en los conatos de recuerdos, me sentí desfallecer a la vez que veía aparecer por el descansillo a Mariola y me desmayé.
3.Todo parece extrañamente normal.
Está sonando el teléfono. Abro los ojos, la luz entra por la ventana y tod está como siempre... algo aturdido comienzo a desperezarme. El teléfono para de sonar, voy hacia el baño, me miro en el espejo como no lo he hecho nunca, me palpo la cara, cada pliegue... así que este soy yo, me digo. Tengo la impresión de haber tenido un sueño intenso, no me encuentro del todo bien, es como si no hubiera descansado bien, hago por recordar, pero no recuerdo nada. Tras una ducha me visto para salir a la calle.... son las 12... no me había dado cuenta, hoy es miercoles y tenía una instalación a las 9, madre mía, me he dormido, decido llamar al taller, justo en ese momento el teléfono vuelve a sonar. Deben ser del trabajo, pienso mientras lo cojo.
- No te preocupes por nada Luis, todo va bien, no pasa nada, hoy empieza todo.
Tras decir esto, mi interlocutor cuelga sin esperar respuesta alguna. Me quedo unos segundos intentando descifrar el mensaje, trato de reconocer la voz, pero no lo consigo... vuelvo a la razón y decido llamar al taller.
- Hola Arturo
- Ey, Luis, ¿como vas?
- Perdona, no se que me ha pasado, me he dormido, voy para allá
- Joder, ¿que has tomado? ¿Me llamas un miercoles en medio de tus vacaciones con voz de resacoso para decirme que llegas tarde?
- Como dices, ¿estoy de vacaciones?
- Pero hombre, ja,ja,ja, chico, lo de anoche debió ser espectacular, ¿Me estas hablando en serio?
- Disculpa, no se, no he pasado buena noche, yo creí... bueno, pues hasta... ¿Cuando has dicho que vuelvo?
- Ja,ja,ja, es que no te lo he dicho, joe como estamos, ja,ja, te queda otra semana mas, vuelves dentro de dos lunes.
- Bien, pues hasta entonces...
- Apuntalo, ja,ja y ya hablaremos, a ver si te veo el sábado y nos corremos una de esas como la tuya de anoche, que falta me hace, ja,ja,ja.
- Si, si, adiós.
Estoy de vacaciones... ¿ayer estaba de vacaciones? no recuerdo hacer nada diferente, me recuerdo de mañana, yendo a primera hora a por el pan... ayer, quizás, ¿estaba de vacaciones? Buff, no logro recordar nada diferente. En fin, al menos no tengo que ir al trabajo, porque, la verdad, no me apetece nada, es raro, pero no parece malo... estoy de vacaciones, ¿no?
Termino de vestirme y salgo de casa, al llegar al segundo piso, decido llamar a Mariola, a ver como le va, hace dias que no hablamos... y como estoy de vacaciones...